El Autocares Rodríguez Daimiel cayó por la mínima ante Zentro Basket en un partido tremendamente igualado que se decidió en los instantes finales. Los de Daniel García rozaron la victoria hasta el último segundo, pero dos palmeos bajo aro no encontraron premio. Un desenlace cruel para un equipo que, por juego y entrega, mereció mucho más en un choque marcado también por la polémica en acciones decisivas.
El encuentro comenzó con máxima igualdad, con dos equipos muy intensos y conscientes de la importancia del resultado, aunque con objetivos bien distintos. Mamadou Diawara se hizo dueño de la pintura desde el inicio, imponiendo su físico en el rebote y condicionando el juego interior rival. Cada posesión era disputada y el marcador reflejaba esa igualdad constante.
En el segundo cuarto llegaron los mejores minutos de los daimieleños. Con un gran trabajo colectivo y el liderazgo de Mamadou, Francisco Espinosa e Ignacio García, el equipo logró abrir una brecha de hasta nueve puntos (34-25, min. 18). La defensa funcionaba, el rebote estaba controlado y el ataque encontraba buenas opciones. Sin embargo, Zentro Basket reaccionó antes del descanso, recortando diferencias hasta el 36-31.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto visitante dio un paso adelante y consiguió igualar el partido mediado el tercer cuarto. El ritmo aumentó y los errores se penalizaban más. Zentro logró incluso ponerse por delante (53-57), dejando todo abierto para un último periodo de máxima tensión.
El inicio del último cuarto fue esperanzador para los daimieleños. Un gran arranque, con Luis Rodríguez, Mamadou e Ignacio García liderando el ataque, permitió al Autocares Rodríguez Daimiel colocarse ocho puntos arriba a falta de seis minutos (67-59). Parecía el momento clave para romper el partido, pero el encuentro se enrareció. Varias decisiones arbitrales controvertidas y el aumento de la dureza del rival condicionaron el desarrollo final.
A pesar de todo, el equipo no dejó de creer. En un final a cara o cruz, los daimieleños dispusieron de dos opciones claras bajo aro para llevarse la victoria, pero el balón no quiso entrar. Un desenlace especialmente duro que dejó sin premio el esfuerzo de todo el equipo.
La derrota no empaña la imagen mostrada. Quedan cuatro auténticas finales por delante en la lucha por la permanencia, y si algo ha demostrado este grupo es que va a pelear hasta el último segundo por lograr el objetivo.











