En el último partido de la temporada para el equipo junior U19, el Luyra Enosentidos Daimiel visitó la cancha del CB Manzanares en una situación complicada. Con varias bajas y jugadores lesionados, el equipo se presentó con tan solo seis efectivos, lo que hacía prever un encuentro físicamente muy exigente. Sin embargo, lo que faltaba en números se suplió con entrega, esfuerzo y un baloncesto inteligente.
Desde el salto inicial, el conjunto daimieleño marcó el ritmo con un juego basado en transiciones rápidas y una defensa zonal. Esta estrategia permitió optimizar energías y controlar el ritmo del partido, a la vez que dificultaba los ataques del equipo local. El primer cuarto concluyó con ventaja para Luyra Enosentidos Daimiel, gracias a una gran efectividad en el tiro exterior y un excelente acierto desde la línea de tiros libres.
El segundo cuarto mantuvo la misma dinámica. A pesar de contar con solo un cambio disponible, los jugadores visitantes no bajaron la intensidad y siguieron apostando por una defensa compacta y ataques bien seleccionados. Los locales aprovechar la escasa rotación de su rival para imponer un ritmo más físico, pero la valentía y el sacrificio de los daimieleños impidieron que el equipo local lograra dar la vuelta al marcador.
Tras el descanso, el CB Manzanares salió con una actitud más agresiva, presionando toda la pista e intentando desgastar a los jugadores visitantes. No obstante, Daimiel respondió con temple y acierto, especialmente en el tiro exterior y en situaciones de uno contra uno. La resistencia de los seis guerreros daimieleños fue admirable, peleando cada rebote, defendiendo con intensidad y manteniendo la calma en los momentos clave del partido.
El último cuarto fue un auténtico ejercicio de resistencia y carácter. A pesar del cansancio acumulado, Daimiel logró mantener la ventaja en el marcador, demostrando no solo calidad técnica, sino también una fortaleza mental digna de elogio. Con un juego ordenado y decisiones acertadas en los instantes finales, los visitantes sellaron una victoria de mucho mérito (71-78), poniendo un gran broche de oro a una temporada irregular en la que el equipo ha ido de menos a más.
Este triunfo no solo representa una victoria más en la clasificación, sino también la confirmación de que este grupo ha crecido y ha sabido sobreponerse a las dificultades. Una victoria basada en el sacrificio, la unión y el espíritu de lucha, que deja un gran sabor de boca de cara al futuro.