El Autocares Rodríguez Daimiel sufrió una dura derrota en su desplazamiento a las Islas Canarias ante un CB Aridane muy superior, en un partido sin apenas historia que dejó un marcador contundente (108-61) y muchas cosas por corregir en el conjunto daimieleño.
El encuentro comenzó con dos primeros minutos en los que parecía que el Autocares Rodríguez Daimiel podía competir, manteniendo la igualdad inicial. Sin embargo, esa sensación duró muy poco. A partir de ahí, los locales impusieron un ritmo muy alto, castigando cada error y mostrando un acierto ofensivo demoledor ante un equipo daimieleño que se fue diluyendo con el paso de los minutos.
El primer cuarto marcó el tono del partido, con un Autocares Rodríguez Daimiel superado en defensa y sin fluidez en ataque, lo que permitió a Aridane abrir brechas con facilidad. La diferencia fue aumentando progresivamente, reflejo de la falta de consistencia daimieleña y del gran nivel mostrado por el conjunto canario.
Tras el descanso, el tercer cuarto fue el único tramo en el que los de Daniel García lograron competir algo mejor. Con más orden y algo más de intensidad, el equipo trató de reducir la desventaja y encontrar sensaciones positivas, aunque sin llegar a poner en apuros reales a los locales.
En el último periodo, el partido terminó de romperse. Con el equipo ya muy castigado física y anímicamente, Aridane firmó un parcial demoledor, ampliando la diferencia ante un equipo que acabó bajando los brazos. El resultado final reflejó con crudeza lo sucedido en la pista.
Derrota muy dura que obliga a una profunda reflexión. El equipo necesita reaccionar, recuperar la intensidad competitiva y volver a ser sólido durante los 40 minutos. No queda otra que salir de esta dinámica, trabajar más duro y competir mucho mejor, porque la temporada aún es larga y solo desde el compromiso colectivo se podrá revertir la situación.
